
Pastos verdes y aguas de reposo: Descanso para el alma
“En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará.” Salmo 23:2
¿Cuándo fue la última vez que descansaste de verdad? No solo de un día de trabajo, sino de las cargas internas: las preocupaciones, el estrés, el constante “tengo que”. Vivimos en un mundo que aplaude la productividad pero olvida el reposo. Sin embargo, el Salmo 23 nos recuerda que el descanso no es un lujo, es una promesa.
David dice: “En lugares de delicados pastos me hará descansar.” No dice “me sugiere descansar” ni “me invita si tengo tiempo”; dice me hará descansar. El Pastor sabe que el alma cansada necesita más que vacaciones: necesita restauración. Y solo Él sabe cómo llevarnos al lugar correcto, al momento justo.
“El descanso verdadero no viene de dejar de hacer, sino de aprender a confiar.”
Cuando el Pastor te guía a “aguas de reposo”, no te está alejando del propósito, sino llevándote a la fuente. A veces insistimos en seguir corriendo, pero Él, con ternura, nos hace recostar sobre el pasto de su presencia. Ahí las tensiones se disuelven, la mente se aclara, y el corazón vuelve a latir en paz.
Si hoy sientes cansancio físico, emocional o espiritual, escucha esta invitación: “Venid a mí, y yo os haré descansar.” No necesitas ganarte ese descanso, solo recibirlo.
Destacado:
El alma que confía en el Pastor siempre encuentra reposo, incluso en medio del caos.
Deja que hoy el Buen Pastor te pastoree hacia ese lugar de quietud. Respira, suelta, confía. Tu alma fue creada no solo para trabajar para Dios, sino para descansar en Él.
