
Bien y misericordia: Compañía fiel
“El bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida.” — Salmo 23:6a
¿Quién realmente camina contigo todos los días de tu vida? Hay amigos que se van, temporadas que terminan y promesas humanas que se desvanecen, pero el salmista nos recuerda que hay dos compañeros que nunca se separan de ti: el bien y la misericordia de Dios.
David no dice “me seguirán a veces” o “cuando me lo merezca.” Dice “todos los días.” Incluso los días grises, los días de duda, los días de error. El bien y la misericordia no son recompensas por tu perfección, sino expresiones del carácter del Pastor. Son como dos escoltas celestiales que te acompañan dondequiera que vayas.
“El bien de Dios abre caminos; su misericordia limpia las huellas.”
El bien te impulsa hacia el propósito; la misericordia te recoge cuando tropiezas. Una te guía al futuro, la otra te recuerda que el pasado ha sido perdonado. Juntas forman un testimonio vivo de la fidelidad de Dios en tu historia.
Si miras atrás, quizás veas heridas, lágrimas y errores, pero si miras con ojos de fe, también verás huellas de gracia. Porque cada paso fue sostenido, incluso cuando no lo sentiste.
Destacado:
No caminas solo ni perseguido por el miedo, sino seguido por la bondad y la misericordia de Dios.
Hoy, haz una pausa y da gracias. No por un camino sin dificultades, sino por un Dios que nunca te dejó solo en él. Su bondad sigue obrando delante de ti, y su misericordia sigue abrazando lo que dejaste atrás.
