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El Señor es mi casa segura

El Señor es mi casa segura

Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza, al Altísimo por tu habitación, no te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada. — Salmo 91:9–10

Para muchas personas, “hogar” es una dirección fija, una casa donde han vivido toda la vida. Para otros —especialmente migrantes— hogar es una palabra más compleja: cambios de país, de ciudad, de cuarto, de sofá. A veces parece que el corazón siempre está con maletas listas. En ese contexto, el Salmo 91 nos regala una verdad profunda: Dios mismo puede ser nuestra “habitación”. No solo el Dios al que visitamos los domingos, sino el Dios que se vuelve casa, refugio, lugar de pertenencia y estabilidad interior.

Cuando el salmista dice que hemos puesto al Altísimo por nuestra habitación, nos está invitando a ver nuestra vida de otra manera. No se trata de negar la realidad de la inseguridad, sino de afirmar que nuestra verdadera seguridad no viene de una geografía, sino de una Presencia. Tal vez has vivido con el corazón dividido entre aquí y allá: entre el país que dejaste y el país donde vives, entre lo que fuiste y lo que estás intentando construir. Tal vez has sentido que no encajas del todo en ningún lado.

Escucha esto:

En Dios hay un hogar donde sí encajas, un lugar donde tu acento, tu historia, tus cicatrices son abrazados y no rechazados.

Destacado:

Cuando haces de Dios tu casa, dejas de vivir como huérfano espiritual y comienzas a vivir como hijo amado.

Hacer de Dios tu habitación no significa negar el dolor, sino anclar tu identidad en algo que no puede ser deportado, ni embargado, ni robado. Hoy puedes orar:

“Señor, he buscado casa en muchos lugares, pero hoy decido reconocer que Tú eres mi hogar. En medio de las mudanzas, de los cambios, de la inestabilidad, quiero que tu presencia sea mi dirección permanente. Guarda mi morada, guarda mi familia, y que en este lugar donde estoy ahora se haga visible tu paz.”

Dios puede convertir el lugar donde estás, por más pequeño o prestado que sea, en un espacio donde su presencia haga eco de esta verdad: aquí, contigo, Él es casa segura.