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Restaura mi alma: Sanidad interior

Restaura mi alma: Sanidad interior

“Confortará mi alma.” — Salmo 23:3a

¿Alguna vez sentiste que tu alma estaba rota? Que la vida te drenó la fuerza, que ya no quedaba nada por dentro. Todos pasamos por momentos en los que el alma se cansa de luchar: cuando el dolor es más grande que las palabras, o cuando la fe se siente pequeña. Pero ahí, justo en ese punto de quiebre, el Pastor se acerca para restaurar lo que parecía perdido.

David no escribe desde la comodidad; escribe desde la experiencia de haber sido quebrantado y levantado. “Confortará mi alma” no es un deseo poético, es una realidad vivida. Dios no solo guía a sus ovejas, también las sana. Restaura la mente que se llenó de miedo, el corazón que cargó culpa, y la esperanza que se apagó con el tiempo.

“El Pastor no te juzga por tus heridas; las toca para sanarlas.”

A veces creemos que la sanidad llega solo cuando todo mejora, pero el proceso comienza cuando dejamos que Él entre en las áreas rotas del alma. Su Espíritu trabaja en silencio, reparando lo que los demás no ven. Lo que la ansiedad desordena, Él lo organiza. Lo que la culpa paraliza, Él lo libera.

Si hoy sientes que algo dentro de ti necesita restauración, no lo ocultes. No lo ignores. Entrégaselo al Buen Pastor. Él no se sorprende por tu cansancio; se especializa en almas cansadas.

Destacado:

La restauración no es regresar a lo que eras, sino descubrir lo que Dios puede hacer con lo que dolió.

Permite que hoy el Espíritu Santo respire vida en las partes agotadas de tu corazón. Porque cuando el Pastor restaura el alma, no solo la repara… la renueva.